Los principios
Por los años 1895 existía en este local una licorera llamada LA ESPAÑOLA regida por D. Anselmo Blanco que vendía toda clase de licores, cervezas, cafés, y algún "colonial" como lo llamaban a la época.
En su mostrador, mitad tienda mitad despacho de vinos y espirituosos siempre acompañaba los chatos con una "banderilla" compuesta por un palillo pinchando unas aceitunas o una cebolleta en vinagre en las horas del aperitivo del domingo después de misa.